A esta clase llegué un pelín tarde y por un momento pensé que me había equivocado de día, de hora, que no había clase… muchas cosas a la vez, y es que llegué a clase y no encontré a ningún compañero de mi grupo. Menos mal que dos chicos del otro grupo me informaron de que hoy habían cambiado de aula, y menos mal que les encontré.
Los minutos siguientes los recuerdo un tanto desconcertados… Raúl intentaba conectar algo, se veían micrófonos por ahí… ¿Qué vamos a jugar a la Play? ¿Ese es el sing star? No habrá que cantar, ¿no? ¡Yo paso de salir! … estas y otras cosas se escucharon en aquellos momentos. Finalmente se pudo conectar la PlayStation y comenzó el juego. Después de unas cuantas rondas la vergüenza se quedó atrás y todos salimos a cantar alguna canción… ¡qué clase tan buena! Nos reímos a carcajadas, coreábamos, cantábamos con los compañeros… ¡hasta incluso teníamos público por el pasillo! La verdad es que gracias a Anna lo pasamos genial y además nos dimos cuenta de una forma de introducir un videojuego en un aula. Quizá yo utilizaría este juego a principio del curso, cuando los niños y niñas aún no se conocen y cuesta romper ese hielo. A nosotros nos unió aún más como grupo, así que estoy segura que también funcionaría con niños de primaria.
¿El martes que viene habrá otra sesión de sing star? Se rumorea que sí… ja vorem!